lunes, 24 de marzo de 2014

Nueva edición de Templando: "Crisis de Desarrollo, desarrollo de la crisis" de Manuel Perez Martinez

por Terror Street:
ImagenUno de los mejores libros editados de Manuel.     A diferencia de los otros títulos publicados por esta misma editorial, enfocados y que profundizan en lo ideológico, filosófico y económico, este nuevo libro “Crisis de desarrollo y desarrollo de la crisis” recoge una recopilación de unos textos muy interesantes escritos por Manuel Pérez Martínez (Camarada Arenas) de variada temática que resulta accesible -y comprensible- para todo el público.
De verdad, que este libro, rompe radicalmente con la línea de sus antiguas publicaciones en esta misma editorial.
Muy recomendable para todxs aquellxs que quieran tener una recopilación de diferentes textos que aborden diferentes temáticas desde la óptica del Camarada Arenas.
CONÓCELO POR TI MISMO, NO TE DEJES EMBAUCAR POR LO QUE DIGAN DE ÉL LOS QUE VIVEN DE UN BLOG O DE TWITTER.
-INFÓRMATE, DIFUNDE Y LUCHA-
Pedidos a: maimar_1@hotmail.com
EDITORIAL: TEMPLANDO EL ACERO
PÁGINAS: 242
PRECIO: 13€
CONTACTO EN FACEBOOK: https://www.facebook.com/templando.elacero?ref=ts&fref=ts

martes, 18 de febrero de 2014

Mao y la defensa de Stalin Tomado de la obra de Jose Sotomayor Pérez ¿Leninismo o maoismo? en el blog Komunismoruntz


http://historiabolchevique.blogspot.com.es/

Leninismo o Maoismo??
FARISAICA DEFENSA DE STALIN

La postura de los dirigentes del PCCh frente al «Discurso Secreto de Jruschov», hizo pensar a muchos que los comunistas chinos eran defensores leales de la primera
experiencia histórica de la dictadura del proletariado y de Stalin en persona. No fuimos pocos los que, por esta razón, nos inclinamos al lado de Pekín los años que el PCCh polemizó con el PCUS y el Movimiento Comunista Internacional.
En los documentos del PCCh y en la folletería de los dirigentes chinos se cita con frecuencia a Stalin junto a Marx, Engels y Lenin. En la RPCh los retratos de Stalin
siguen al lado de los de sus 3 antecesores. Todo, esto, sin embargo, no es suficiente
para conocer la verdadera posición del maoísmo: frente a Stalin.
En realidad, la defensa que los líderes pekineses hacen de Stalin tiene un carácter
demagógico y farisaico. Hoy se conocen documentos del PCCh y escritos del propio
Mao Tze Dong que han sido publicados, unos a la muerte de éste y otros con motivo
de la «revolución cultural». Son instrumentos probatorios de que el maoísmo
tiene dos posiciones frente a Stalin: una real pero oculta; y otra falsa fingida, hecha
para la exportación, como arma de combate contra el PCUS.
La contribución de la Internacional Comunista y de Stalin en la elaboración de
la estrategia de la revolución china, su caracterización y desarrollo, son hechos
objetivos que no se pueden borrar de la historia, Tampoco pueden ser falsificados
gratuitamente como lo hacen los dirigentes chinos.
Tanto en lo que concierne a la revolución china, como en lo referente a la edificación
del socialismo, Mao Tze Dong y su grupo han sostenido y sostienen puntos
de vista radicalmente distintos a los que sostuvo Stalin. Es más, calumnian a éste
atribuyéndole toda clase de errores. Por eso, no hay un mínimo de honestidad en
su cacareada defensa del sucesor de Lenin.
Veamos qué dice Mao Tze Dong de la posición de Stalin durante el desarrollo de la
revolución china: «De él provienen tanto el aventurerismo de izquierda de Wang
Ming en la última fase de la guerra civil revolucionaria, como su oportunismo de
derecha en la fase inicial de la guerra de resistencia contra el Japón. En el período
de la Guerra de Liberación, Stalin comenzó por prohibirnos hacer la revolución,
afirmando que si estallaba una guerra civil, la nación china se encontraría bajo
amenaza de la ruina. Iniciada la guerra, creyó sólo a medias en nuestra fuerza. Al
triunfo de la guerra, tuvo la sospecha de que la nuestra era una victoria al estilo
Tito y ejerció en los años 1949-1950, una presión muy grande sobre nosotros».
Resulta, pues, que Stalin —según Mao— fue responsable directo de todas las
desviaciones que se presentaron en el PCCh; prohibió hacer la revolución china;
cuando ésta comenzó dudó de su triunfo y cuando triunfó sospechó que no sería
una verdadera revolución socialista. En otras palabras, Stalin sólo atinó a dar
orientaciones y consejos erróneos a los dirigentes chinos y a ejercer presiones
malsanas durante todo el curso de la revolución china, Estas afirmaciones de Mao
constituyen una burda falsificación de la historia; nunca podrán respaldarse con
pruebas; son simples invenciones para atribuirse él mismo todos los méritos en la
dirección de la revolución china. Se trata de patrañas que armonizan plenamente
con las bien conocidas pretensiones pekinesas de escribir la historia de la revolución
china como la historia personal de Mao Tze Dong.
En su famosa campaña para «la ordenación del estilo», del año de 1942, Mao
propuso sustituir el leninismo por el maoísmo, alegando que la doctrina de Lenin
era el «marxismo ruso», inservible para conocer el carácter de la revolución china
y dirigirla correctamente; declaró que la asistencia y orientación dada por la Internacional
Comunista a la revolución china había sido totalmente errónea, y por
último que la ayuda prestada por la Unión Soviética y el PC (b) de la URSS al PCCh
no sólo había sido ineficaz sino perjudicial.
En el Capítulo I, nos hemos referido a las desviaciones de Mao Tze Dong en todo
el curso de la revolución china. Hemos visto sus andanzas aventureras ultraizquierdistas
al lado de Li Li san, después de haber compartido los puntos de vista
derechistas de Chen Tu siu. También nos hemos referido a sus confesiones en
torno a su total desconocimiento de la sociedad, la nación y la revolución: china,
cuando ya era miembro del Comité Centra del PCCh. Si en tales condiciones, la
Internacional Comunista y Stalin en persona no hubieran prestado el apoyo político
necesario al PCCh, comenzando por esclarecer y establecer cuál era el carácter
de la revolución china, qué objetivos debía perseguir, a quiénes debía golpear y
en quiénes debía apoyarse es imposible concebir el triunfo de la revolución china.
«Desnudos» en conocimientos, ¿en cuánto tiempo hubieran hecho, solos, ese
aprendizaje los dirigentes chinos?
Si las «sospechas» de Stalin con relación al futuro de la revolución china son ciertas,
ellas se han justificado plenamente. El curso que el maoísmo ha imprimido
al proceso revolucionario en la RPCh, ha alejado a este país del campo socialista.
El «comunismo cuartelero» de Mao, se ha convertido en aliado del imperialismo.
Mao culpa a Wang Ming de ser el portador y vehículo de las desviaciones de «izquierda» y «derecha» de Stalin. Esto no es casual: Wang Ming, tenía formación
internacionalista y era miembro del Secretariado Político del Comité Ejecutivo de
la Internacional Comunista. Mao lo calificó de «principal representante del marxismo
ruso y de la línea de la Internacional Comunista en el PCCh». Incluyó a todos
los militantes comunistas chinos que habían estudiado en la URSS en el llamado
«grupo prosoviético y dogmático de Wang Ming».
Los dirigentes chinos defienden de palabra a Stalin, pero en los hechos lo calumnian
y lo vejan. ¿Cómo puede ser «un gran marxista leninista», quien cometió toda
clase de errores, prohibió hacer la revolución y ejerció presiones perniciosas?
En sus comentarios a los «Problemas Económicos del Socialismo en la URSS» de
Stalin, Mao Tze Dong, toma una posición abiertamente antistaliniana. «Stalin —
dice— no destaca más que la tecnología y los dirigentes técnicos. No quiere nada
que no sea la técnica y los dirigentes. Ignora la política y las masas. También
aquí es unilateral». Y agrega «Stalin no ha encontrado ni el método adecuado ni
el camino bueno que conducen del capitalismo al socialismo y del socialismo al
comunismo. PARA EL ESTE ES UN ASUNTO MUY EMBARAZO.
Por las publicaciones que hicieron los «guadias rojos», durante la «revolución cultural» se sabe que Mao calificó a Stalin de metafísico y que acusó de haber sido el
causante del estancamiento del marxismo leninismo en la Unión Soviética desde
1935, año de la Conferencia de Dsunyi que pone al «gran timonel», en la dirección
del PCCh.
Según el maoísmo entre Trotski y Stalin no había mayor diferencia. «Ahora bien
—dice el maoísta Kostas Mavrakis— Trotski compartía las premisas teóricas de
donde surgían los errores de Stalin. ¿Cómo podía hacer una crítica válida? Ambos
reducían la construcción del socialismo al desarrollo de las fuerzas productivas
materiales; negaban que pudiera haber burguesía sin propiedad privada de los
medios de producción; ignoraban la distinción entre contradicciones antagónicas
y no antagónicas, en el seno del pueblo, y entre el pueblo y sus enemigos. Se situaban
en el mismo terreno, planteaban los mismos falsos problemas, solo divergía
en las respuestas. Para uno, el enemigo era la «burocracia bonapartista; para el
otro los agentes enviados por el cerco capitalista».
En este pasaje se resumen los últimos puntos de vista del maoísmo sobre Stalin,
dados a conoce durante los años de la «revolución cultural». Para Pekín, en última
instancia el verdadero causante de lo que llama «la restauración del capitalismo
en URSS», es Stalin; es él quien dirigió la construcción «deformada del socialismo», planteando «falsos problemas».
Impugnar la experiencia soviética y ofrecer a los pueblos del mundo la experiencia
china, con única alternativa, no puede concordar objetivamente con una leal
defensa de Stalin. Tal «defensa» resulta pura hipocresía, farsa, maniobra maquiavélica.
Pekín necesita cargar a la cuenta de Stalin toda clase de errores y reducir
al mínimo sus méritos, con el fin de justificar la prolongada y enconada oposición
de Mao Tze Dong a la Internacional Comunista; su chovinismo antisoviético y sus
«grandes saltos» aventureros.
Para que Mao aparezca como un gigante, los dirigentes chinos se empecinan en
presentarnos un Stalin disminuido. Creen que en esta forma quedará demostrado
que «ninguno de los marxistas leninistas precedentes dirigió personalmente, en
primera línea, tantas importantes campañas políticas y militares como el Presidente
Mao, ni experimentó una lucha tan prolongada, complicada, violenta y multifacética
como el Presidente Mao... ¿Dónde se puede encontrar en la Antigüedad
o en nuestro tiempo, en China o en el extranjero una teoría de tan alto nivel o un
pensamiento tan maduro como el pensamiento del Presidente Mao?».
No tenemos necesidad de refutar esta divertida mezcla de fatuidad e ignorancia,
fruto de la adulonería de los secuaces de Mao durante los años de la «revolución
cultural».
Los auténticos puntos de vista de Mao Tze Dong y su grupo sobre Stalin fueron
escondidos durante largo tiempo; pero ahora que se les conoce, ya nadie puede
dudar que los objetivos perseguidos por la dirigencia china con su mentirosa
«defensa de Stalin», no fueron otros que sembrar el desconcierto en las filas del
Movimiento Comunista Internacional y alimentar el antisovietismo. Pekín utiliza
a Stalin como cobertura de todas las traiciones de la dirigencia china.

miércoles, 22 de enero de 2014

Ya disponible de nuevo Siria Vencerá.

Reedición de SIRIA VENCERA, realizada por el Cierzo Rojo y con la colaboración de Templando el acero.
En iruñea lo podéis encontrar por 10 euros en la hormiga atomica, y por supuesto pedirlo por correo a nosotros.
Tamer Sarkis es Sirio y trabaja en Barcelona, Licenciado en Sociología por la Universidad de Barcelona y en Antropología por la Universidad de Barcelona. Curso de Capacitación Pedagógica en Filosofía. Tesina en Prehistoria por la Universidad Autónoma de Barcelona. Redactor de la revista Unidad y de Pensamiento del Sur.

jueves, 9 de enero de 2014

La editorial de libros marxistas leninistas Templando el Acero presenta sus nuevas obras. La República

http://www.larepublica.es/2013/12/la-editorial-de-libros-marxistas-leninistas-templando-el-acero-presenta-sus-nuevas-obras/

La contundente editorial navarra “Templando el Acero”, nombre esgrimido en honor a la novela de Nikolai Ostrovski que ascendió al espacio, nos ha mostrado estas navidades sus nuevos torpedos soviéticos.
Sin duda, es difícil encontrar ya no en el panorama estatal o europeo, sino a nivel mundial, tal colección de publicaciones filocomunistas. Seguramente en el pasado reciente habrían hecho las delicias del personal. Hoy en día en cambio estos navarros luchan por cada edición con uñas y dientes, sin propaganda, sin librerías y con mucha ilusión y un puñado de fieles lectores.
Si la famosa “Así se templó el acero” fue la primera novela de Templando, estas navidades presentan “Campos roturados”, lo que les parece una perfecta continuación editorial. La primera transcurre en la guerra civil y la segunda pertenece a la dura lucha, también una segunda “guerra civil”, que 10 años más tarde se produce con motivo de la famosa y duramente juzgada Colectivización Soviética.
A veces se documenta mejor un periodo histórico con la lectura de una estupenda novela que con 100 aburridos tomos políticos, sin duda este es el caso porque el Premio Nobel Shojolov nos envía de viaje al escenario directo donde todo ocurre, nos transporta a la aldea donde diferentes personajes confrontan en la colectivización divergentes intereses de clase. Es fascinante acudir de la mano de este fabuloso escritor a una reunión de la célula del partido comunista donde nos llevaremos más de una sorpresa. Resaltando además el precio de saldo de esta joya de la literatura soviética, 10 euros para 340 páginas.
Otro lanzamiento es el folleto “Manos fuera del camarada Gramsci” con autor nacional, José Antonio Egido, que significa otra declaración de intenciones de los navarros, apoyar los autores locales, que dentro del marxismo-leninismo ibérico son muy pocos, poquísimos.
Contrariamente a lo que nos suele presentar la intelectualidad neo-marxista, Egido nos presenta un Gramsci muy cercano a la III internacional y en tesis férreas y bolcheviques. Gramsci pertenece a esa clase de intelectuales comunistas reclamados por todas y antitéticas partes, como Mariategui o el Che Guevara.
Después de “la cuestión nacional judía” editada por el Viejo Topo, Egido vuelve a demostrar su solvencia intelectual aderezada de compromiso leninista, en el sentido gramsciano del termino, es decir el intelectual orgánico, defensor de la clase trabajadora y militante partidista.
El estudio de Gramsci hace historia sobre todo en estos momentos de incertidumbre donde la socialdemocracia o el reformismo reivindican a Gramsci en Venezuela, Euskadi o Bolivia para desvirtuar posiciones comunistas. ¡Excelente, imprescindible! Cuesta Ocho euros y son 140 páginas.
Para terminar, justamente ahora que la Universidad de Yale en su colección retrograda “anales del comunismo” han puesto de moda a Stalin, coincide que Templando el acero publica “Historia del PC(b) de la Unión Soviética”, libro editado a finales de los años treinta, firmado por el comité central, y que los reaccionarios de Yale han negado en su documentado estudio. Fue José Stalin el principal redactor del libro, que fue una de las obras básicas de estudio marxista tanto en los institutos soviéticos como en las escuelas de cuadros de numerosos partidos comunistas de todo el mundo, y ahora recuperado en papel por estos navarros.
Desde laRepublica.es recomendamos de corazón que no perdáis la ocasión de leer estos magníficos materiales de la editorial Templando el Acero.
Podéis pedirlos en su correo: maimar_1@hotmail.com y ver su magnífico catalogo de más de 20 libros en www.librosml.blogspot.com

domingo, 5 de enero de 2014

Expectación internacional por el libro "Manos fuera del camarada Gramsci" de Jose Antonio Egido

pcmfarc2
Pavel Blanco en el centro.


Pável Blanco Cabrera, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de México (PCM)

Gramsci fue deformado totalmente, y no por ignorancia, sino por razones políticas. Tanta divulgación de la obra de un comunista obedeció no a la simpatía con las ideas de transformar el mundo, pero si a la intención de presentarlo como antagónico al leninismo, a él que precisamente es un leninista, un hombre de la Comintern, un revolucionario que dimensiona el marxismo a partir de la Revolución de Octubre, un constructor del Partido Comunista de Italia, Sección Italiana de la III Internacional.

Una operación grotesca de esa magnitud y calaña debe ser desenmascarada y por eso es oportuna y necesaria la obra que escribió el maestro José Antonio Egido, ¡Manos fuera del camarada Antonio Gramsci ! ahora editada en España, y en breve en México por la Editorial Marxista.

Con paciencia y basado en la fuerza de la historia el maestro Egido demuestra que Antonio Gramsci es un marxista-leninista tanto en la conducción del Partido, en la toma de posiciones en los fuertes y trascendentales debates de la III Internacional, como en su reflexión tras las rejas, donde escribe los Cuadernos de la cárcel, los cuales son usados para deformarlo.

Un problema que queda aclarado es que Gramsci tiene que usar un lenguaje figurado y en ocasiones críptico por una razón simple: burlar la censura fascista, que sometía a un férreo escrutinio todos sus escritos, cumpliendo la consigna judicial de “impedir que ese cerebro funcione por 20 años”. Sobre ello se levantó un supuesto lenguaje para cimentar la opción eurocomunista, es decir posiciones del oportunismo de derecha, que tanto daño han provocado al movimiento obrero y comunista. La labor del maestro Egido va mostrándonos al verdadero Antonio Gramsci, al comunista.

Otro aporte significativo de el libro, es que al tiempo que rescata a Gramsci, también trae al presente con su gran valor a Pietro Secchia, borrado de la historia por Togliatti y las subsecuentes direcciones del ya en proceso de liquidación y eurocomunista PCI. No es casual que en la reconstrucción acelerada y exitosa del comunismo italiano tanto de Izquierda Popular-Partido Comunista, como del Frente de la Juventud Comunista se ponga énfasis en rescatar a quien fuera responsable de organización del PCI , así como del aparato clandestino interior y del movimiento partisano. Revalorar a Pietro Secchia es un gran aporte del maestro Egido.

El libro del camarada Egido es una gran contribución, en particular para los comunistas de América Latina.
Alexandra Mulino, Jefa de la cátedra de Sociología de la Educación en la Escuela de Educación (UCV) VENEZUELA.
El libro de José Antonio Egido, ¡Manos fuera del camarada Antonio Gramsci!, es del todo oportuno por el punto de inflexión que representa en relación a las investigaciones revisionistas sobre la obra de Antonio Gramsci realizadas -desde finales de los años ‘50 hasta mediados de los años ’70- en buena parte de las universidades de Europa Occidental.

El proceso de reconstrucción de postguerra, espejismo forjado por el Plan Marshall, no fue gratuito, los grandes centros de estudios “marxistas” se tornaron esencialmente antileninistas a fin de contrarrestar la supuesta dictadura militar y ortodoxia teórica instauradas en la URSS.
Verbigracia, si bien en las escuelas francesas e italianas hallamos grandes estudiosos y revolucionarios marxistas-leninistas, la mayoría de sus intelectuales despojaron de los manuscritos de Gramsci su contenido de clase obrera, es decir, sus prácticas intelectualistas contrarrestaron la condición orgánica de la praxis promovida por el camarada italiano.

Por ende, estimo de suma importancia teórico-revolucionaria el atento examen de la obra de Egido, aún más hoy en día ante la terrible ofensiva económica e ideológica del neoliberalismo, ciclo de la reproducción del capital financiero legitimado por el escepticismo postmoderno fundado, justamente, por esos pensadores “desencantados” del otrora comunismo soviético, por supuesto esto lo proclamaron desde la comodidad de sus escritorios falseando, así, el sentido político-ideológico y, por ende, de clase de ese gran comunista autor de los Cuadernos de la Cárcel. 
Albert Escusa
Albert Escusa,miembro de la asociación Ciutadans per la República.
Desde la publicación de los “Cuadernos de la cárcel” se puede decir que ha habido una lucha por apropiarse de Gramsci. Hemos visto como desde diversas corrientes pretendidamente marxistas se cocía la imagen de un Gramsci enemigo de la Unión Soviética y de la organización política leninista (convertido nada menos que en el teórico de las sociedades civiles frente a la lucha por el poder del Estado, o en el padre fundador del eurocomunismo)...Escasos y poco divulgados trabajos han abordado una perspectiva alternativa: la de un Gramsci que seguía vinculado a la trayectoria seguida por la Internacional Comunista (de la que fue miembro dirigente hasta su muerte) y a la Unión Soviética. Esa perspectiva la defendimos hace unos años con un artículo redactado conjuntamente por Eduardo Núñez y por mí, y titulado “Gramsci y el marxismo occidental”...Pero no hay ninguna duda que la línea política gramsciana se sitúa en una línea mucho más cercana a la de la III Internacional que a cualquier otra cosa, según muestran sus escritos y los vínculos que siguió manteniendo con Togliatti y, a través de su mujer, con Moscú y la Internacional Comunista. Además, ni la Internacional, ni los dirigentes soviéticos, ni los del PCdI atacaron públicamente a Gramsci, al contrario de lo que sucedía con otros notorios dirigentes con los que se consideró que habían cometido errores o traiciones. Y a pesar de que en las excepcionales condiciones en las que se hallaba el fundador del PCdI hubiera podido mostrar dudas o incluso discrepancias, este hecho tampoco permite una lectura forzada de un Gramsci en sentido antisoviético. Por lo que tengo entendido, desde Moscú se hicieron algunos intentos de canjearlo pero Mussolini se opuso.
Estoy seguro que el libro de José Antonio Egido aclarará muchas de estas cuestiones y planteará otras nuevas, y no me queda más que felicitar esta iniciativa del autor y de la editorial Templando el Acero.




Profesor de la Universidad Federal de Acre (Brasil) Reginaldo F.Ferreira de Castela: 
"Li de uma forma inicial o que Vc. escreveu sobre Gramsci e o Brasi, de fato é muito importante e no essencial estou de acordo, é uma contribuição
importante pois de fato o prejuízo causado pelos revisionistas no Brasil é enorme.
Vamos difundir seu livro, será um prazer.
Importante também a vinculação entre Gramsci e Stalin".

Diputado Venezolano
Diputado a la Asamblea Nacional y responsable del Sistema de Formación del Partido Socialista Unido de Venezuela Jesús Faría:"Sin duda que (el libro sobre Gramsci) será un aporte para todos nosotros"

Antonio Dangelo, Asociación Stalin Italia
Un gran libro como todos los del camarada Egido.

martes, 17 de diciembre de 2013

CAMPOS ROTURADOS de mijail sholojov

17 por 21
341 paginas
Digitalizado por Claudia Daniela
Editado por Templando el Acero
MIJAIL SHOLOJOV
(1893-1985)
Este genial escritor soviético nació a orillas del rio Don en 1893, en Kurshlino, en el seno de una familia de cosacos. Participó en la Primera Guerra Mundial y luego en la guerra civil que la burguesía desató contra la revolución. Se afilió al Partido bolchevique; fue inspector de la milicia y también trabajó como periodista y editor. Ocupó diversos cagos militares, administrativos y políticos, llegando a ser elegido diputado del Soviet Supremo de la URSS. Fue galardonado con el Premio Stalin y condecorado con la orden de Lenin; hasta el imperialismo se postró ante su maestría narrativa y, en plena guerra fría, tuvo que otorgarle el premio Nóbel de Literatura en 1960.
Empezó a escribir en 1925, y rápidamente alcanzó una enorme fama, sobre todo después de publicar EL DON APACIBLE, que redactó entre 1929 y 1935. Luego escribió CAMPOS ROTURADOS, que describe la vida campesina en una aldea koljosiana. 
Estamos en presencia del que quizá sea uno de los mejores novelista del siglo XX, un autor que sintetizó admirablemente el aliento vital de la mejor novelística rusa, especialmente Tolstoi, con el realismo socialista, del que es un exponente sublime. En sus páginas está sin duda la Rusia de siempre y, de sus dramáticos rescoldos, va brotando con fuerza una nueva sociedad. No es sólo la lucha de clases: todas sus narraciones están preñadas de contrastes y contradicciones, desde el paisaje, peinado por un viento gélido o aplastado por el sol ardiente, hasta los cosacos embrutecidos que dudan entre la revolución y la contrarrevolución.
En el Congreso del PCUS celebrado en 1956 Sholojov criticó a los escritores que pretendían describir verazmente la vida soviética, sin abandonar sus cómodos despachos de Moscú. Y es que sus novelas rezuman sinceridad; se puede reconstruir la historia de la cruenta guerra civil en EL DON APACIBLE mejor que en en cualquier manual de historia contemporánea.
¿Quién insiste en que ya no hay héroes? Todos los protagonistas de las novelas de Sholojov lo son, sin necesidad de recurrir a leyendas ni mitos; le bastó con mirar a su alrededor y esculpir con trazos vigorosos a esos campesinos analfabetos a los que Lenin llamaba a asumir el gobierno de su país; esos niños huérfanos que soportan días enteros sin nada que llevarse a la boca; esos comisarios políticos que se ponían al frente de sus tropas enarbolando la bandera roja y cantando la Internacional en medio del fuego de una batería de ametralladoras enemigas; esas mujeres que ya no se someten más a las vejaciones conyugales y se organizan; esos cosacos feroces que se emborrachan y cantan...
En las obras de Sholojov no hay personajes; hay personas, seres humanos sencillos arrastrados por el vendaval de la revolución y la guerra, capaces sobreponerse a las condiciones más atroces, organizarse y salir adelante. La tarea de alinear en párrafos un acontecimiento histórico tan gigantesco como la primera revolución proletaria no era fácil; necesitaba una prosa a su altura, y Sholojov la encontró tan admirablemente que hasta la vegetación de las riberas del río Don parece contagiada por la epopeya que se desenvuelve en su entorno. No sólo los pastores pobres, no sólo los veteranos curtidos en cien batallas, no sólo la épica de los acontecimientos: también la corriente espumosa del Don, rizada por el viento nos hace comprender que no estamos sólo ante una metáfora de la historia, sino que la estepa es igualmente grandiosa, y eso tiene en Sholojov una enorme trascendencia porque al río, a los arbustos, a las nubes, al barro y a los trigales, están anclados los campesinos, los soldados, los kulaks y sus luchas revolucionarias.
El río Don no asiste impasible al espectáculo sino que es otro de sus protagonistas y, como todos, no es un ser vivo lineal ni coherente: también está dividido por sus corrientes contradictorias, baja calmoso a veces y agitado otras, porque en una orilla están los rojos y en la opuesta los blancos.

Con antecendentes tan inmejorables, parece obvio constatar que, en el páramo cultural que nos atenaza, no merece la pena preguntar por las novelas de Sholojov en las librerías, pues hace ya tiempo que las retiraron de las estanterías (en los escaparates nunca estuvieron). Localizar sus obras es tarea reservada para los buscadores más obstinados. Pero el premio de su lectura es gratificante. Es el único rincón donde nos encontramos con dos seres desvalidos, dos granitos de arena arrojados a tierra extraña por el huracán de la guerra, de una fuerza inaudita; uno de ellos, el viejo soldado de capote raído y manos ásperas; el otro, un niño vagabundo de piernas cortas y piel sonrosada, que se despide del narrador haciéndole volver la cara para que no le vea llorar. Porque -nos comenta el narrador- no sólo lloran en sueños los hombre maduros, encanecidos en los años de guerra. Lloran también despiertos. En esos casos lo importante es saber volverse a tiempo. Lo principal es no herir el corazón del niño, que no vea cómo por tu mejilla corre, parca y ardiente, una lágrima de hombre... (Del relato de Sholojov El destino de un hombre).

jueves, 5 de diciembre de 2013

¡Manos fuera del camarada Antonio Gramsci! de JOSE ANTONIO EGIDO

Disponible a partir del 12 de diciembre
YA A LA VENTA
144pp
8 euros

* Extraido del capitulo 12 del libro.

En ningún momento ni en libertad ni en cautiverio Antonio emitió ningún juicio crítico y mucho menos de descalificación contra la dirección del Partido bolchevique nucleada desde 1926 en torno al camarada José Stalin. Lo dice claramente Macchiocchi en su libro:”Gramsci aprueba “la línea de Stalin1.

A quien condenó con una fuerza cada vez mayor fue a la oposición dentro de la dirección comunista. Se lo dice de mal humor a Togliatti que está en Moscú y que no ha comprendido la carta enviada por él a los camaradas soviéticos en relación a la lucha entre mayoría y oposición: “Todas nuestras observaciones están dirigidas contra las oposiciones (se refiere a Trotsky y Zinoviev)”2. En octubre de 1927 cuando se preparaban los textos para el XV Congreso del Partido Bolchevique la inmensa mayoría de los afiliados, 740.000, votó a favor de las posiciones del Comité Central y tan solo 4.000 a favor del bloque trotskista y zinovievista.

Gramsci conoció este hecho estando ya en prisión y saludó la victoria del Comité Central en términos inequívocos. En su texto de la cárcel escrito después de 1932 “Racionalización de la producción y el trabajo” dice lo siguiente:”dado el planteamiento general de todos los problemas relacionados con su tendencia (la de Trotsky), ésta tenía que desembocar necesariamente en una forma de bonapartismo: de aquí la necesidad inexorable de aplastar su tendencia. Sus preocupaciones eran justas pero sus soluciones prácticas eran profundamente equivocadas…el principio de la coacción directa e indirecta en la ordenación de la producción y del trabajo es justo; pero la forma que tomo era equivocada; el modelo militar se había convertido en él en un prejuicio funesto3.

Es evidente que Gramsci al defender la necesidad de aplastar el grupo de Trotsky está defendiendo a la mayoría del Partido dirigida en 1926 por Stalin, Bujarin, Rykov, Derzinsky, Tomsky, Vorochilov, Orjonikidzé, Kalinin, Molotov, Voroshilov, Kagánovich, Malenkov, Zdanov, Budionni, Mikoyan y otros viejos bolcheviques. En 1927 son expulsados del Partido Trotsky, Zinoviev y Kamenev. Dos años más tarde son destituidos de la dirección política del país Bujarin, Rikov y Tomski.

Gramsci invariablemente respalda a la mayoría que se va forjando con Stalin como núcleo central. En su texto de la cárcel titulado “Internacionalismo y política nacional” apoya las posiciones de Stalin a quien llama en código para despistar a sus ignorantes censores Giussepe Bessarione, traducción al italiano de Joseph Vissarionovich, nombre verdadero de este camarada dirigente.

Gramsci insiste en la unidad dialéctica que existe entre lo internacional y lo nacional. Frente a las posiciones de Trotsky defiende las de Lenin, Stalin y los bolcheviques sobre la importancia de considerar el aspecto nacional de la estrategia de la clase obrera que también es una clase internacional. Termina su razonamiento atacando nuevamente a Trostsy y su equivocada concepción de la “revolución permanente”, que Lenin descalifica como “izquierdismo absurdo4:”Las debilidades teóricas de esta forma moderna del viejo mecanicismo quedan enmascaradas por la teoría general de la revolución permanente, que no es sino una previsión genérica presentada como dogma y que se destruye por sí misma, por el hecho de que no se manifiesta fáctica y efectivamente5.

Incomoda profundamente a los trotskistas y a los burgueses que los textos de Stalin ejercieron “profunda influencia” en el proceso de maduración del dirigente Gramsci entre los años 1924 y 1926 como observó su camarada Togliatti6. El teórico y dirigente de un PCI aun no degenerado Emilio Sereni observa elementos similares entre los Cuadernos de Gramsci y las ideas del dirigente soviético Andrei Zdanov expresadas en su libro Historia de la filosofía de Aleksandrov7.

Los soviéticos nunca abandonaron a Gramsci durante su terrible cautiverio en las prisiones fascistas. El sobrino de Gramsci, el músico Antonio Gramsci Junior ha revelado en su libro La Russia di mio nonno que los dirigentes soviéticos hicieron llegar de manera permanente fondos a su cuñada Tatiana Schutz que cubriesen todas sus necesidades materiales y pudiese seguir atendiendo al prisionero8. También intentaron un intercambio con prisioneros fascistas que no llegó a concretarse. Los intelectuales comunistas franceses Vaillant-Couturier y Barbusse crearon un Comité para arrancar la libertad de Antonio que contó con las simpatías de la Internacional y de la URSS.

El diario italiano Corriere della Sera publica el 17 de julio de 2003 una carta inédita hasta esa fecha enviada por la esposa de Gramsci y su hermana a Stalin en diciembre de 1940 solicitándole que publique en la URSS los Cuadernos de la Cárcel. La carta revela que Gramsci tenía plena confianza en Stalin y su partido como máximos representantes del comunismo mundial9.
1 Gramsci y la revolución de Occidente, op.cit, .p.81.
2 Gramsci y la revolución de Occidente, óp. cit., p. 358.
3 Antología, p. 475.
4 Lenin, “Acerca de una violación de la unidad que se encubre con gritos de unidad”, en Contra el oportunismo…óp. cit., p. 203.
5 Antología, p. 352
6 Gramsci, op.cit., p. 30.
7 Emilio Sereni, Scienza, marxismo, cultura, Edizioni sociali, 1949, p. 154 y 168
8 Dato tomado de este articulo “Gramsci in carcere e il partito: finalmente la verita” http://www.costituentecomunista.it/italia/gramsci-in-carcere-e-il-partito-finalmente-la-verita.html 2008.
9 Ver el articulo de Aldo Bernardini “Gramsci e Stalin”, en http://www.aginform.org/bernard5.html

jueves, 11 de julio de 2013

Marcelo Usabiaga el comunista irunes

Hemos recibido el libro de Marcelo Usabiaga, tendremos copias hasta fin de mes.

entrevista en la vanguardia a Marcelo, 94 años .
Qué asco de mundo! Cada día con más gente pobre y con más riqueza en manos de menos gente. ¡Qué porquería!

¿Este es su resumen del estado actual del mundo?
¡No costaría tanto repartir la riqueza del mundo de modo más justo!

¿El comunismo es eso, Usabiaga?
Así lo entiendo yo, es por lo que he luchado toda mi vida. ¡Cada día estoy más enamorado de las ideas comunistas! En la cárcel, por ejemplo, nos funcionaron muy bien.

¿En qué cárcel?
Los comunistas presos por Franco hacíamos caja común con todo lo que nos enviaban nuestros familiares. Y luego nos lo repartíamos igualitariamente.

Pero un país no es una cárcel, ¿no?
Si pudimos organizarlo allí, ¿por qué no en un país, por qué no en el mundo entero?

Cayó el bloque comunista: ¿qué pensó?
Lo viví como una derrota, claro.

¿Cómo llegó a la cárcel?
Combatí a los franquistas, primero en Irun, en julio del 36: tenía 20 años y a un colega se le disparó el arma y me hirió en un tobillo.

Comenzó la guerra con mal pie.
Nada grave, una monjita me curó. Luego combatí en Catalunya, Madrid, Pirineos..., y con un compañero hui en un pesquero, el Toñín, y una fragata franquista nos asaltó.

Y fueron detenidos.
No: mi compañero y yo, en la bodega, nos encañonamos mutuamente con nuestras pistolas, para matarnos si bajaban...

Situación límite.
Pero no bajaron a registrar. Se fueron diciéndole al capitán: "Diríjanse a la costa o les cañonearemos". El capitán dudó... ¡pero puso proa a Escocia! Y no nos cañonearon.

¿Y cómo regresó de Escocia a España?
Por Francia, para combatir contra Franco.

¿Con violencia?
La guerra era la guerra. Hacia 1956, los comunistas debatimos en la cárcel sobre la lucha armada..., y yo voté en contra.

¿Por qué?
Me asquea la pena de muerte. A mí me habían condenado a muerte en 1940...

¿Cómo vivió ese momento?
Fueron las peores semanas de mi vida: en una celda junto a otros condenados a muerte, y casi cada día se llevaban a algunos...

¿Para fusilarlos?
Sí. La mayoría se hundían: eso me apenaba y avergonzaba. Llegó una nota que me salvó la vida: la monjita que me curó el tobillo declaró que yo estaba con ella mientras se cometían los desmanes de que me acusaban.

Ella le encubrió casi sin conocerle.
Es verdad, sí. En 1944 logré fugarme. Me uní al maquis en Francia. Con un grupo volví por la frontera de Irun con armas... y me detuvo la Guardia Civil. "¡Esta vez sí que me fusilan, seguro!", pensé. Y me preparé.

¿Cómo?
A solas en una celda, ensayé durante horas la postura que adoptaría ante el pelotón de fusilamiento. Apoyaba la espalda contra la pared, erguido, y recreé el trance...

¡Qué angustia!
Temía desmoronarme, doblegarme, hundirme: ¡lo temía más que a la muerte!

Pero no le fusilaron tampoco esa vez.
Tuve más suerte que mi hermano Bernardo, que con 16 años, al comienzo de la guerra, fue fusilado y enterrado clandestinamente en un caserío, junto a otros 17 chicos.

¿Ha podido saber dónde?
Con pico y pala cavé donde yo sospechaba... ¡y afloraron los restos! Fue en 1976, y decidimos dejarlos allí, en el alto de Pikoketa, bajo un monolito conmemorativo.

¿Qué hizo al salir de la cárcel, en 1960?
Acabé siendo jefe de personal de la fábrica de aceros Orbegozo. Yo aconsejaba al patrón que tratase mejor a los empleados.

¿Siguió siendo comunista?
Sí, pero sin actividad política: ¡hubiese comprometido al partido! De hecho, me espiaba un confidente de Melitón Manzanas.

¿El policía torturador en Euskadi?
Me había dado palizas: me tuvo descalzo y saltaba sobre mis pies con los zapatos.

¿Cómo supo que le espiaba?
Un trabajador de Orbegozo me soltó en la cara que era espía de Manzanas..., que sería el primer asesinado por ETA, en los sesenta.

¿Qué pensó al saberlo?
...

Dígame la verdad.
¡Me alegré!

Se entiende.
Pero nadie merece la pena capital, ¿eh? Lo que pasa es que recordé a un buen amigo vasco republicano al que militarizaron y obligaron a fusilar a compañeros suyos...

¿Qué ha sido lo mejor de su vida?
Mis mejores momentos fueron aquellos en que me jugaba la vida por mis ideas.

Pero tantos años de cárcel...
Aprendí a escribir en miniatura, limando una plumilla, y con lupa: así sacábamos información al exterior en papelitos que se leían en Radio España Independiente...

¿Y no se arrepiente, le ha compensado?
Si naciera de nuevo, ¡yo repetiría igual todo lo que hice!

Le veo en excelente forma física y mental: ¿cómo lo consigue, a sus 95 años?
Mira, hijo, yo me pasé de los 24 a los 45 años encarcelado, sin mujeres y comiendo muy poquito: si esta pauta te sirve...

Pues no, gracias.
Quizá sí te sirva saber que nunca he dejado de luchar por los objetivos humanos, por cambiar la humanidad..., y así sigo.